Cobertura: 15 Festival Cievyc Cine 08 Dejarte ir


Dejarte ir, De Priscila Pauline, Con Rocío Contardi, Ernesto Chacón Oribe y Leandro Merelas, 6’ 5’’, 2008

Eterno resplandor de una mente con recuerdos


Al principio de Dejarte ir la cámara rodea a Camila, como bailando con ella, para luego revelar que en realidad está encerrada en una jaula (y en los recuerdos de César, su ex). El montaje se suma a este baile para mostrar, en varias ocasiones, planos de una cajita musical que son poesía. Los protagonistas se conocieron en una clase de baile, y César convirtió a esa libre y hermosa bailarina de la que se enamoró en un objeto; en una muñequita de plástico ahora presa de sus recuerdos, como si éstos fueran una cajita musical de la que no puede escaparse. Ahora César lo controla todo. El subtitulado (que aparece en varios de los cortos exhibidos) es usado por la directora con mucha originalidad para traducir a Camila, que no tiene voz en los recuerdos de su ex novio. El uso de éste recurso se resignifica en la escena en la que le reprocha que sólo recuerda los buenos momentos y, mientras se escucha un “shhhh” en off, los subtítulos se desvanecen obligándola a callar y enfatizando el poder que César tiene sobre ella. Camila decide rebelarse y escapar. El contraste visual entre la verticalidad de los barrotes de la jaula que consigue derribar y que implican su encierro, y la horizontalidad de los escalones que sube para alejarse y encontrar su libertad, es perturbador. Casi tan perturbador como ese desenlace en el que ambos se rinden y aceptan lo que no pueden evitar. Camila es prisionera de los recuerdos de su ex pareja, es cierto. Pero también él es un prisionero de sus propios recuerdos. Dejarte ir fue una grata sorpresa y una de las mejores propuestas del festival.

M. Sol Salaberría

1 comentarios:

Murcielagasonica dijo...

Este corto me pone en un aprieto. Me gustó la idea, pero no así como fue llevada a cabo. Lo de los subtítulos para mi gusto estuvo de más, solo con la mina sin voz estaba bien, se entendía.
La parte del baile me dio un poco de vergüenza, pero quizás no me metí en el mambo sensible...me faltó eso.
Sin embargo, a pesar del latido de corazón trillado, es original y se entiende PERFECTO que el pibe no la deja escapar a la mina de su mente conservando los recuerdos buenos… pero... no me gustó tanto en general…
Su crítica Faretiana Sol es increíble, una genialidad...