Cobertura del BAFICI 2009: El desierto rojo… y gris

Título original: Te amo y morite.

País: Argentina.

Dirección y guión: Jazmín López.

Duración: 13 min.

Reparto: Ignacio Rogers.

Fotografía: Matías Mesa.

Producción: Fernando Brom, Rizoma Films.

Te amo y morite es un vacío profundo, o podríamos llamarlo desierto, en el que tantas veces hemos caído y seguramente volveremos a caer.

El corto de Jazmín López, directora de Parece la pierna de una muñeca (2006) y Juego vivo (2008), está conformado por el mismo movimiento circular de cámara que rodea al protagonista y a su desgarradora soledad. El único signo de compañía son sus recuerdos de un viejo amor, que ni el tiempo ayudó a olvidar.

El trabajo de la directora refleja en cada imagen y cada rincón de ese paisaje desolador que envuelve a nuestro personaje. La melancolía del amor ausente se (re)presenta a través de una casa igual de sola y perdida que el protagonista. Una casa en la que el color rojo toma mucha fuerza indicando el amor y la vida, pero que están claramente ausentes cada vez que aparece en cámara el protagonista en un ambiente en el que predomina el gris. A fin de cuentas, es una casa en la que todo momento se establecen los binomios mujer/casa y amor/vida.

Te amo y morite logra transmitir con eficacia al espectador todos esos sentimientos, y es éste quien termina dentro del desierto. Un desierto lleno de butacas, con una experiencia similar, compartida por cada una de las personas que las ocupan. La única diferencia con el corto es que en este desierto la compañía se hace presente y la soledad se retira por la puerta de salida.

Nicolás Ponisio

Cobertura del BAFICI 2009: Nunca es tarde para vivir, viejo pastenaca!!!


Título: Arroz con leche

Año: 2008

País: Argentina

Guión y dirección: Jorge Polaco

Con: Isabel Sarli, Jorge Ochoa,

María Alejandra Figueroa

Fotografía: José Trela

Montaje: Liliana Nadal

Producción: Oscar Marcos Azar

El arte es un eterno descubrimiento, contrariando las ideas posmodernistas que intentan implantar el agotamiento de las posibilidades, consigna sostenida cruelmente por el cine mainstream. La obra de Jorge Polaco solo se parece a sí misma. De la pantalla se desprende una libertad absoluta para el espectador, que posee la rara posibilidad de concebirla sin la necesidad de estar pendiente de la subjetividad del director. Lo que propone es una interpretación, dentro de todas las posibles. La composición de la imagen encuadra el desquicio de los personajes, que tienen la habilidad de representar un instinto, más que un hecho o una realidad. La originalidad poética, repleta de ambición y coraje, logra una ametralladora de metáforas simétricas a una misma constante: la vejez no significa estar muerto.

Atemporal, inmersa en un mundo de juegos, sexo y renaciente virilidad, Arroz con leche corrige las posibilidades de la vida, lejos de cualquier religión, estereotipo, política o cultura. Jorge Polaco le da su merecido a la perversión de los antagonistas, que intentan sacarse de encima el problema de la vejez y que la terminan sufriendo, no por la edad, sino por el solo intento de negarla. A la vez, recompensa a aquellos que creían que su única salida era entregarse, sumisos, a la impredecible muerte.

Frases y guiños poderosos, inverosímiles para quienes no entiendan la forma expresiva que propone. Es abrumador el tratamiento escénico, el arte combinado con el libre desplazamiento de los personajes y las cámaras, que se comportan acompañando a las performances. La cadencia, todo lo que se ve, lo que se piensa, representa las referencias exactas que engloban un sentimiento natural de arte.

Arroz con leche es una experiencia que vive por sí misma, que se disfruta y deja a un análisis personal, la conciencia del verdadero valor de ser feliz, sin ningún tipo de condicionamientos. Jorge Polaco le impone color al cine, que lo revive. En el nombre de Santa Isabel, de Genaro, de Sor Cascabel, amén.

Soledad Bianchi

Se puede ver:

Miércoles 1 de abril, 13:30

Cobertura del BAFICI 2009: Doble programa clásico



Título original: La vuelta al bulín

País: Argentina

Director y dirección: José A. Ferreyra

Reparto: Álvaro Escobar

Título original: Una mujer de la calle

País: Argentina

Director: Luis Moglia Barth

Reparto: Pepita Serrador, Roberto Airaldi, Miguel Gómez Bao

GUIÓN: Samuel Eichelbaum

Título original: Una mujer de la calle

País: Argentina

Director: Luis Moglia Barth

Reparto: Pepita Serrador, Roberto Airaldi, Miguel Gómez Bao

GUIÓN: Samuel Eichelbaum

FOTOGRAFÍA: Alberto Etchebehere, Hugo Chiesa


Los presentes en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín fuimos testigos de una función histórica. La vuelta al bulín, de José A.”El negro” Ferreira (director de Besos Brujos, entre otras), es un corto del cual no había registros de su existencia, ni siquiera se pudo encontrar a alguien que lo conociera. Acto seguido pudimos disfrutar Una mujer de la calle, de Luis Moglia Barth con guión de Samuel Eichelbaum, copia que se encontraba en el archivo y que logró ser exhibida luego de años de estar guardada y desconocer su paradero.

La presentación de esta doble función fue realizada por Sergio Wolf, director artístico de BAFICI y Paula Felix-Didier, directora del Museo del Cine Dr. Pablo C. Ducros Hicken y responsable de hacer posible este hecho, gracias a la colaboración del festival y varias empresas.

La vuelta al bulín es una obra costumbrista, “Mucha espuma” hace honor a su seudónimo, intentado demostrar que él lleva los pantalones en su casa frente a los amigos, hasta que llega al café su mujer, “Pulguita”, amenazándolo con su arma predilecta, el palo de amasar. Las idas y vueltas de esta pareja crean una historia muy graciosa, con intertítulos llenos de lunfardo y dichos populares. Esta obra sucede en plena época de malevos, ginebra y cabaret. Una historia que termina siendo tierna, que da nostalgia y orgullo, porque hace pensar que el cine mudo en Argentina no tenía nada que envidiarle a sus contemporáneos del norte, y ahora lo podemos disfrutar.

Una Mujer de la calle, ya en plena la época sonora, 1939, se desarrolla en un Buenos Aires con niños jugando en la calle, con chusmas y billar, con muñecas de porcelana, radioteatros y loros llamados “Pedro”. Nacha, interpretada por Pepita Serrador, es una mujer hermosa que vuelve con cierta culpa a su barrio natal, escondiendo algo oscuro, que por sucesos que no había imaginado, se va a conocer antes de lo que había pensado. Una narración completa, cuyo estilo clásico combina con todos los elementos indispensables para ser representante del cine nacional en, quizás, su mejor época. Una historia original, bien representada, con comics releaf acertados y el dramatismo necesario para entender “el porvenir” de los personajes. Ésta frase, que se repite itinerante durante la obra, representa el futuro en función del buen o mal accionar de éstos en la vida.

La vuelta al bulín y Una mujer de la calle son dos hallazgos que auguran el excelente panorama en materia de recuperación de películas nacionales, el que se creía perdido, o que directamente se desconocía. El año pasado, Paula Felix-Didier y Fernando Martín Peña descubrieron en los archivos del Museo del Cine una copia de la película Metrópolis con el montaje original, única en el mundo. Ahora, este hallazgo nos da un incentivo: por fin alguien se ocupa de las causas perdidas. Así, gracias a la preocupación de la gente realmente interesada en el arte, el cine nacional puede demostrar al mundo lo valioso que fue, y que es. Estamos contentos.

Soledad Bianchi

Se puede ver:

Miércoles 01 de Abril, 19.45h, en el Malba Cine.

Viernes 03 de Abril, 21.45h, en la Sala Leopoldo Lugones.



Cobertura del BAFICI 2009: A la pesca de sensaciones


Título original: Pez elefante

Director: Wenceslao Bonelli

Guión: Wenceslao Bonelli

Fotografía: Lucio Bonelli

Montaje: Andrés Quaranta, Benjamín Doménech

Producción: Wenceslao Bonelli

El film cuenta la historia de tres amigos bastante particulares. La parquedad en sus expresiones y una cierta conducta auto-marginal son los nexos que los unen. Por propia elección o por una falla en sus formas de relacionarse, ellos forman una especie de círculo íntimo en el cual interactúan de forma cuasi obligatoria, con normas a seguir. Esta es, sin duda, la mirada del director sobre la amistad, y la representa ironizando sobre ella con estos amigos que, más que llevarse realmente bien, parecen aguantarse unos a otros ya que nadie más lo hace. A pesar de no demostrarse mucho afecto y de poseer personalidades bastante diferentes y hasta incompatibles, logran una armónica relación que desencadena la mayoría de los momentos cómicos de Pez elefante. Dichos momentos no son abundantes, ni tampoco pareciera preocuparle al director, sino que lo que busca es sólo mostrar a los personajes desenvolviéndose en el ambiente, interactuando con la naturaleza. Hermosos paisajes encuadrados en plano general le dan un aire pictórico a la película. Después, será cuestión de tiempo para que los tres amigos empiecen a crear sensaciones y situaciones agradables con sus manías. La espera de estos momentos a veces se vuelve un poco desesperante al ver que nada ocurre en la pantalla, o cuando la exagerada monotonía de los personajes nos empieza a incomodar. Pero si se tiene la paciencia suficiente, como buen pescador uno se va a llevar algo a casa.

Germán González