Cobertura del BAFICI 2009: El Baile del Destino


Dirección: Matías Piñeiro

Guión: Matías Piñeiro

Fotografía: Fernando Lockett

Montaje Delina Castagnino

Producción: Iván Granovsky, Lionel Braverman, María del Carmen Fernández Montes, Pablo Chernov

Con: Romina Paula, María Villar, Julia Martínez Rubio

País: Argentina

El baile de cintas es una alegoría del destino a través del enjullo del tejedor. Este poste central sujeta en su copa las cintas, que serán trenzadas sobre el como imágenes del devenir. El poste central es, como Árbol de la Vida, el eje al que se sujetan los bailarines mediante una cinta que no es otra cosa que el cordón umbilical. La danza, circular como la misma vida, obliga a los danzantes a cruzarse a derecha e izquierda en un juego en el que las cintas dibujan un tejido alrededor del poste central. El cruzar alterno significaría que en la vida, todos somos obstáculo, unos para otros. Al evitarse en sus encuentros frontales, los bailarines van construyendo su destino. Cuando la danza llega al cénit, todo el grupo mira en sentido contrario al de comienzo. Es la plenitud. Desde ahí, los cruces se inician en sentido contrario, destejiendo lo tejido. La danza inicia su descenso en un caminar que la llevará al ocaso. Al llegar a su fin, el círculo de danzantes se encuentra en la posición inicial, momento en el que el símbolo queda proyectado. La mano suelta la cinta, imagen de unión umbilical a la vida, y un nuevo estado se abre paso. Como alegoría de la vida, la danza ha terminado, por lo que el ocaso y la muerte se adueñan del baile y los bailarines.

Kafe Antzokia, Pas de Basque

Todos mienten, afirmación que tiene, irónicamente, todo de verdadero. Una tautología contradictoria, si la hay. Dibujar una historia partiendo de la sombra de cada personaje es describir el misterio desde lo profundo, sin develarlo. Pasar por el fuego sin quemarse y salir transformado. Como una piel de serpiente enigmática a la que se le abandona porque estorba a lo nuevo.

Helena y sus amigos, 4 chicos y 4 chicas, pasan unos días encerrados en una casa vieja, llena de puertas y habitaciones que parecen interminables. Donde detrás de cada placard puede estar escondido alguien, o algo. Helena es sin duda la persona más fuerte del grupo. Según reza la leyenda, ella sería una tataranieta no reconocida de Sarmiento. Según la tradición/maldición familiar, el padre muere nacida la última hija mujer. A Helena le toca su turno, y parece estar poniendo a prueba a cada uno de los integrantes, sobre todo a los chicos. Se besa con todos, se pone la ropa de todos, crea el caos, y siempre, el misterio.

Como la de Troya, podría ser una Helena que lleva a la guerra a los hombres. Como una Penélope, urde su trama, teje y desteje, a fin de que nadie sepa nunca a quien elige. La Helena fuerte, destruirá al tirano. JMR, como le llaman, es también tataranieto de Rosas, y en sus ademanes exhibe un despotismo propio de la leyenda que le antecede.

Los miembros de este grupo están leyendo el pasado continuamente: diarios de viajes de Sarmiento, cartas, documentos. Hay cierto retornar al pasado para cabalgar hacia un futuro que parece determinado. “Una vez más, se despidieron jurando no volver a encontrarse” –leen. Helena sabe bien cómo va a terminar y esto es lo que no puede controlar, pero sí puede decidir cómo jugar las cartas que tiene en mano. Cartas de reinas que representan a esas hijas del fuego, 4 mujeres fuertes, singulares, dominantes y en control de la situación. Un alto contraste con los hombres, que a modo muy básico saben que algo sucede con Helena, pero por más que lo intentan, no llegan a conocer todo.

En un trabajo donde hasta los errores son bien aprovechados -esa escena donde Helena y Mónica encienden un petardo y a Mónica se le enciende el pelo, y se ríen-, Todos mienten nos mantiene en movimiento, nos invita a entrar en el juego de las simulaciones. Helena y las demás chicas, encarnan todos los mitos, por eso no es extraño que Helena misma se cree uno. Y aunque no lo sea, poco importa. La mujer que urde es suficiente mujer para ser mito. Es Ariadna y su hilo salvador del grupo de jóvenes que se encamina ha ser devorados por el minotauro. Hilo al cual se le da una punta al espectador, para dejarle ser quien recorra el camino, quien ingrese al laberinto de puertas que se abren y se cierran, siempre con sorpresas antes o después. Para llegar hasta la salida.

Nadie dijo que las salidas conduzcan a la salvación, ni mucho menos a la gloria. La salida es una puerta a lo que sigue, y en todo momento, a la posibilidad.

Todos mienten es posible. Posible en el mejor sentido de la palabra.

Norya García

Cobertura del BAFICI 2009: Adolescencia sobre ruedas.


Título: 180 grados.

País: Argentina.

Dirección: Raúl Perrone.

Duración: 70 min.

Reparto: Ezequiel Sabella, Mariana Fernández, Gastón Cambiasso.

Fotografía: Fabián Bianco, Bernardo Demonte, Raúl Perrone.

Montaje: Zaida de Pedro.

Producción: Las ganas que te deseo.

El viernes 3 de abril, finalmente, llegó el momento de ver 180 grados, el segundo trabajo de Perrone presentado en esta edición de BAFICI. Aún no habiendo disfrutado exactamente Bonus track, tomé coraje y me sumergí en la oscuridad de la sala.

180 grados nos muestra la vida de Ezequiel, un adolescente más que realiza trucos en bicicleta y que debe afrontar el divorcio de sus padres y un desengaño amoroso.

Aunque a primera vista el film parece un “Bonus track: versión ciclismo”, el gran acierto de Perrone es colocar líneas narrativas, a diferencia del anterior, el cual parecía no tener guión alguno. Al poseer una historia el film permite al espectador identificarse con el protagonista y los duros momentos por los que pasa.

En cuanto al sentido estético (planos, música y trucos de cámara) se nota una fuerte similitud con el cine de Gus Van Sant. Sin embargo el film entretiene y solo estanca acercándose al final, como en la escena en la que encuentra a su mejor amigo besándose con su “amigovia”. El film funciona, pero no del todo. Esta vez el director sólo logró dar un giro de 180 grados.

Nicolás Ponisio.

Cobertura del BAFICI 2009: Pero tus ojos se van conmigo


Dirección: Andrés Jarach

Guión: Andrés Jarach, Kéthévane Davrichewy

Fotografía: Isabelle Razavet

Montaje: Joziane Zardoya

Producción: Patrick Winocour, Juliette Guigon

Paises: Argentina, Francia

No hay paisaje en el mundo como el del sur de Argentina. Las hojas de los álamos tienen la cualidad de brillar como si fueran plateadas al sol del verano. En otoño, amarillas, nos llenan de nostalgia. Tal parece ser el retrato de Andrés Retamal que hace Andrés Jarach en su película El Gaucho. Retamal encarna el sur. Esa pampa donde conviven los elementos, el desierto y los hombres. La modernidad ha traído algunos cambios, pero la vida de Retamal es la misma. Narrada a veces en payada, en coplas, o por la misma imagen, se perfila el destino del viaje y del hijo de Retamal, Gabriel, que contará a lo sumo con 6 años de edad.

Un narrador va sumando hechos para descifrar al gaucho, y el motivo de ese viaje “para conocer el mar: esa pampa azul”. Retamal dice lo justo y necesario, pero con su hijo muestra diálogos de absoluta ternura y candidez, que arrancaron las risas de los espectadores, y gestos de comprensión. El gaucho, hombre tatuado en el paisaje, es uno con la naturaleza y la domina. Jarach logra componer en imágenes las distintas tareas del gaucho con sutileza, sin impactar la mirada. Se sacrifica a una res: suena el primer golpe a la cabeza del animal y éste se desploma, para luego fundir a negro y sólo escuchar los ruidos de esta faena. Cuando volvemos al lugar, sólo quedan los perros de la chacra lamiendo la sangre. Entre todos separan las partes, le enseñan a Gabriel cómo se corta. Hay algo de tarea rutinaria, un acercamiento carente de crudeza, que para nada desagrada. En otro momento, Andrés se acerca a un caballo rebelde con mirada fuerte, el pingo baja la cabeza, rehúye la mirada y acepta la mano. Se instala entre ambos el respeto inspirado por el gaucho. Una leyenda reforzada en todas las domas de las que participa. Siempre impenetrable, en silencio.

La película logra trasmitir la sensación de destino definitivo, que muchas veces sentimos en la literatura gauchesca. Al encaminarse hacia el final, son escuetos los datos que indican lo que sucede, pero aún así todos comprendemos: la soledad es el único camino de un domador como Retamal.

Jarach abre el plano mostrando lo inagotable de nuestro territorio, inamovible. La mirada se dispersa como la historia, sensación continua que atraviesa la película, como si se mirase el horizonte mismo. El gaucho no evade el sufrimiento ni el destino que le impone la tierra misma. Así, el llamado de la sangre determinará los antiguos nuevos caminos.

Norya García

Cobertura del BAFICI 2009: El lado oscuro del Baficito


Titulo: Entrenamiento elemental para actores
Dirección: Martín Rejtman, Federico León
Guión: Federico León, Martín Rejtman
Fotografía: Gustavo “Chino” Nakamura
Montaje: Martín Mainoli, Karina Flomenbaum
Producción: RUDA Cine


En las dos funciones en las que fue presentado el film los directores estuvieron presentes. Lo peculiar de dichas presentaciones fue la definición contradictoria entre una y otra. En la primera, Sergio Wolf la presento jocosamente diciendo: “Bienvenidos al verdadero Baficito”. En la segunda presentación dijo: “Bienvenidos a la pesadilla del Baficito”. Obviamente Wolf bromeaba y solo quería hacer una especie de guiño entre la película y la nueva y creativa sección del Bafici. Pero después de ver el film las diferencias no quedaron tan claras como parecían. Entrenamiento elemental para actores muestra un mundo de niños organizado por un mundo de adultos. La mirada de los mayores desplaza a la de los niños y comienza a regir su mundo. Se elige qué es lo mejor para ellos como si fuera para nosotros. Imposición absoluta. La dupla Rejtman / León sube la apuesta y lo lleva hasta un nivel cuasi criminal. Desde el comienzo de la película el narrador nos cuenta distintas técnicas utilizadas en el cine para con los niños. Comparados con animales, minimizados y usados casi como materia prima a moldearse parecería ser más un film de terror que una comedía. Pero lo es. Fiel al estilo Rejtman, con muchos planos fijos en los que transcurre la acción, diálogos brutales que colisionan entre sí generando una atmosfera de absurdo, y un manejo de los silencios interrumpido por la metralleta humana de Fabián Arenillas. La insólita cantidad de palabras por segundo que ese hombre puede decir es la clave del film. Los diálogos carneados con una creatividad destacable podrían perder fuerza si se prolongan mucho. Pero el amontonamiento de frases y gestos dejan sin aliento al espectador que no para de reírse ni un segundo. Es un gran acierto de los directores el haber elegido a Arenillas como eje del film.
61 minutos dura la película, y uno puede imaginarse que duraría unos 20 o 30 minutos más si el protagonista no fuese este Usain Bolt de la palabra hablada.
Entrenamiento elemental para actores tiene la peculiaridad de ser una producción que cruza teatro y cine ideada originalmente para televisión. La experiencia fue más que satisfactoria, no solo por la obra de Rejtman y León, sino también por Comunidad Organizada, que mostró un gran nivel de producción.
Así se fue la otra cara del Baficito, la cara que se ríe de los obsesivos que quieren imponerles a los chicos cosas que son para los más grandes.

Germán González

Cobertura del BAFICI 2009: El viaje de Avelino


Título original: El viaje de Avelino

Director: Francis Estrada

Guión: Francis Estrada

Fotografía: Carla Stella

Montaje: José María del Peón

Producción: Marcelo Céspedes

Francis Estrada hace un extraño viaje que recorre lo testimonial, el suspenso y el informe periodístico. Durante la primera parte amenaza con ser una de esas películas en la que los esclarecidos, progresistas y tolerantes llegados de la vorágine de la gran ciudad, nos asomamos a la vida plena de armonía y realmente auténtica de los habitantes de un pueblo perdido en la puna catamarqueña. La cámara toma el lugar de visitante admirado. Enfatiza, así, la diferencia con esa vida mientras hace de cuenta que simplemente es una observadora imparcial, como si dijera: “yo sólo estaba acá mientras esto ocurría”. El degollamiento del cabrito sería el paradigma de esta primera parte.

Pero, lentamente, el testimonio se transforma en película. Avelino vuelve a su pueblo ínfimo en el medio de la montaña donde lo espera su hija Nely, quien se encuentra en los principios de una gripe. La enfermedad empeora poco a poco. Avelino con un amigo y su hija emprenden un viaje en burro. Deberán llegar al pueblo de Fiambalá para salvarla. El director comienza a jugar con el espectador. La película se convierte en una desesperante carrera por la vida de la nena. Lo admirable es que lo consigue sin abandonar jamás la parsimonia: es una apasionante secuencia frenética con ritmo puneño. Toda la lentitud, parquedad y tranquilidad de Avelino y sus vecinos se ponen al servicio de exacerbar el suspenso. Estrada se concentra en las detenciones, en los descansos y en las dilaciones para conseguir este clima. Los dos hombres, la nena y el burro llegan a una ruta luego de atravesar la montaña. Se cruzan con una camioneta que se detiene. El conductor los saluda.

- Hola Avelino.

- Buenas (fulano).

- ¿Dónde vas?

- Voy a llevar a la nena al hospital que está enferma.

- Bueno, suerte Avelino.

Esta conversación es, también, dominada por la parsimonia. Toda la desesperación -cuando digo toda, quiero decir toda- queda del lado del espectador que contempla azorado como Avelino no pide que lo lleven y el conductor tampoco se lo ofrece. La camioneta empieza a moverse, avanza unos metros pero -en una imagen que ningún director de Hollywood se hubiera privado de acompañar con la novena de Beethoven- vemos como se encienden sus luces rojas y se detiene: Nely llega al hospital y se salva.

A partir de aquí, entra a tallar el periodismo. El director lo ridiculiza (enfatiza) con el contraste que establece entre lo que venimos viendo y el trajeado locutor de TN que cuenta la misma historia. Sin embargo, el contraste marcado no logra evitar que el relato de su película se contamine de “documento periodístico”: la emoción palidece.

En una leyenda final nos enteramos de que tres años después ocurrió una historia similar aunque sin un desenlace feliz. Me permito opinar que las imágenes de TN sobran. La leyenda sola hubiese alcanzado para explicar que acabábamos de ver una historia real y que, posiblemente, la verdadera historia que se estaba contando era la de la tragedia: sin ficción, sin final feliz.

Ignacio Izaguirre

Cobertura del BAFICI 2009: Ella


Titulo Original: Yo, Natalia.

Directora: Guillermina Pico

País: Argentina

Guión: Guillermina Pico

Fotografía: Diego Arroyo

Montaje: Guillermina Pico/ Balt

Producción: Mariano García, PGA Producciones

Con: Natalia Kohen

El contraste entre los chicos que hacían el documental y la escritora Natalia Cohen no es lo único interesante de este corto. Si bien Natalia Cohen cuenta parte de lo que fue la experiencia de haber sido recluida en una institución para pacientes mentales a la que fue llevada por la fuerza, también observamos parte de lo que fue para el grupo de realizadores convivir varios días y horas de trabajo en la casa de la protagonista. Es interesante ver al equipo interactuando con ella, darle gustos –como el CD de salsa que le entregan- y las caras de “me quiero matar” cuando con un mal movimiento de cable, le rompen un florerito.

El corto, de corte documental, muestra la relación especial entre personas jóvenes, estudiantes, y una artista de su tiempo, profesora de la escuela de Letras, escritora y pintora, que ha visto mucho durante su vida. La relación de aprendizaje es recíproca. Los chicos le ponen a funcionar los aparatos de video, y de sonido, y ella les sirve soda con rodajas de limón, para mostrarles luego su taller de pintura. Así se va perfilando la historia del encierro, físico y virtual, por el cual pasó Natalia.

Muchas veces se vió inmersa en situaciones inverosímiles, como para un cuento. De hecho, así fue la creación de El hombre de la corbata roja, un cuento que surgió de ver un hombre con corbata roja en uno de los cuadros de Antonio Seguí. Tuvo pesadillas donde este hombre la perseguía para matarla. Le escribió entonces una carta a Seguí donde decía: “Hacé algo para exorcizar a este personaje que vos creaste porque aparece en mis sueños”. Él, siguiendo el chiste, le envió un grabado de dos gauchos enfrentándose con puñales. Seguí explicó que se preparaban para matar al hombre de la corbata roja. De aquí nació el cuento y luego, un libro con el mismo título.

Sin embargo, hay cosas increíbles que nos parecen de cuento, pero jamás serán narradas como ficción. Este corto tiene todo de real. De palpable. Nos lleva hasta el living de Natalia. No es únicamente sobre lo que sucedió con las hijas. Es ella, en su más pura expresión. Natalia.

Norya García

Cobertura del BAFICI 2009: Patria alegremente rosa.


Título: Rosa Patria

Direccion: Santiago Loza

Guion: Santiago Loza

Fotografía: Paulo Grandio

Producción: Liliana Paolinelli, Cristina Fasulino

“No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen”

Néstor Perlongher. El sexo de las locas.


En esta arengadora enumeración se puede encontrar el espíritu de la inagotable lucha de Néstor Perlongher. Su exuberante militancia homosexual buscaba liberar la sexualidad y no liberar a los homosexuales. Pretendía alejarse de las falaces categorías cerradas y acotadas y así, liberar el deseo y sus infinitas formas. A diferencia de la gran mayoría de las militancias revolucionarias de izquierda, la de Perlongher no excluía el deseo, el juego y la alegría. Sin por ello dejar de denunciar injusticias y atrocidades con terrible crudeza sobrecargada de frondosos adjetivos.

Rosa Patria hace suyo este espíritu con humilde inteligencia y sensibilidad, sin resignar un cuidado estilo propio. Pese a ser un documental sobre una lucha, un exilio, una derrota y un destino trágico (Néstor murió de SIDA a los 43 años) no condesciende jamás a la angustia llorona, al enojo vengativo o a la melancolía melancólica. Nos deja más bien, una vital sensación de esperanza revolucionaria, de alegría y de ganas de hacer y de creer: es una maravillosa propaganda de la felicidad.

Santiago Loza pacta con el barroquismo del personaje y lo incorpora a la trabajada puesta en escena. Para cada entrevista usa una angulación diferente, a veces concientemente extraña, siempre con claroscuros y cámaras prolijas. Es una puesta por momentos teatral, de sótano cultural clandestino. Pero más que nada es una puesta juguetona, lúdica no, juguetona. Manteniendo un mismo clima calmo y reflexivo, favorecido por una selección de entrevistados siempre interesantes y generosos, va variando los recursos del montaje, de sonido, de encabalgamiento de las voces e imágenes, de puestas de cámara…Como si buscara algo o alguien, con más curiosidad y coraje que frustrada insatisfacción. Todo esto sin colocarse nunca delante del público. Sin el habitual narcisismo cinematográfico, trayéndonos al fabuloso personaje, presentándolo y compartiendo una mirada de admiración y cariño con nosotros.

Ignacio Izaguirre

Cobertura del BAFICI 2009: Youtube en Irak


Título: Iraquí short films

DIRECCIÓN: Mauro Andrizzi

PRODCUCCIÓN: Mauro Andrizzi, Mono Films

FOTOGRAFIA: Mauro Andrizz
MONTAJE: Mauro Andrizzi, Francisco Vázquez Murillo


¿Es Iraquí short Films una película?

No.

Habiendo terminado con el papeleo, pasemos a hablar un poco de esta selección de “links” tomados de youtube sobre la guerra de Irak. Es innegable que la experiencia no es inocua. Sí, tal vez, un poco larga o demasiado larga o larguísima. Incluso el alma voyeurista más caritativa y morbosa empieza a fatigarse con tantos pixeles y explosiones inminentes. Más allá de eso, la serie de imágenes funciona como un acercamiento a la verdadera guerra. El pavor por la muerte alimenta el odio que, a su vez, alimenta los abusos de poder hasta llegar a la crueldad lisa y llana y al desprecio absoluto por la vida y por la identidad del otro. Somos testigos de un enfrentamiento entre una banda de chiflados delirantes y otra de borrachitos de fraternidad -aprovechadores del “nerd” de la clase-. Éstos últimos andan en unos tanques que se parecen cada vez más a las máquinas de guerra imperiales de Star Wars.

Como experiencia audiovisual deja una sensación ambigua, contradictoria: le falta algo o le sobra tiempo. Como documentos independientes son, algunos más que otros, impresionantes. El ruido de las balas, las explosiones con más polvo que fuego y el miedo constante provocan una sensación de realidad por momentos estremecedora que marcan una diferencia categórica respecto de las películas de guerra. Los textos intercalados -T. E. Lawrence, Mark Twain, Robert Fisk y otros- son profundos, apropiados y, a veces, esclarecedores. Mauro Andrizzi debe ser una persona inteligente: tuvo una buena idea e hizo un trabajo que, seguramente, suma más de lo que resta para tomar conciencia sobre la guerra. Sin embargo, tengo mis serias dudas de que consiga ser algo más que un compilado de imágenes y palabras.

Como nota a pie de página, no quería dejar de destacar un video casero -con un estilo cercano al de Village people- armado por las tropas británicas en los cuarteles. Esa gente tiene talento.

Ignacio Izaguirre

Cobertura del BAFICI 2009: Vale Cuatro

Título original: Básicamente un pozo

Director: Grupo Humus

Guión: Grupo Humus

Fotografía: Grupo Humus

Montaje: Grupo Humus

Producción: Grupo Humus


Ya refugiados en la confortable la sala del Hoyts, se dio comienzo a lo que sería la versión “larga” del Baficito. Ahora bien, a saber qué tiene de “cito”… Se veía el mismo público que en el resto de las proyecciones con excepción de alguna tía macanuda que secuestró a sus sobrinos para hacerlos vivir esta agradable experiencia. En sí el Baficito es una excusa para ver películas más inocentes, por así decirlo. En esta ambivalente sala que mezcla niños y adolescentes tomando cerveza (sí, vendían cerveza) se presentó el Grupo Humus. El cuarteto daba una imagen ambigua. Eran como niños con barba, hacían chistes inocentes y de la nada los transformaban en una reflexión sobre su trabajo. Misma característica presentaba el trabajo que iban a mostrar. El film cuenta la historia de un profesor de lengua que se obsesiona con probar una teoría física. El punto de partida es una incoherencia: un profesor de lengua utiliza a los niños de la escuela con la excusa de llevar a cabo un proyecto de física. Lo contundente de la película son los diálogos y los personajes, ambos muy bien logrados. Principalmente el profesor, cuyas acciones pueden verse como inocentes y fantasiosas, o como las de un perverso perdido en su neurosis.

El film es sólido y homogéneo. No se advierten las divisiones imaginables que pudieran haber existido durante la filmación y/o en la composición del guión del cual se encargaron los 4 miembros de Humus. Ellos mismos confesaron no haber dividido tareas y haber participado en igual proporción en la dirección del film. De ser realmente así lograron plasmarlo en una película sin fisuras, divertida y con un toque humano, que le da un costado sensible.

Germán González


Se puede ver los días 29 de marzo a las 16:15, 31 de marzo a las 18:45 y el día 4 de abril a las 11:30



Cobertura del BAFICI 2009: Selección oficial de cortos en competencia: Perdidos en la ruta


Titulo original: Distancias

Director: Matías Lucchesi

Guión: Matías Lucchesi

Fotografía: Matías Mesa

Montaje: Marcela Saenz

Producción: Matías Lucchesi

Un clima de tensión se vive en el auto en el que viajan los personajes. Padre, madre e hijo se encuentran en medio de un viaje incomodo. La falsa calma se rompe cuando de repente el padre frena el coche en el medio de la nada y sale del auto. Sale del campo visual, la madre toma el volante y maneja unos metros forzando la corrección de la cámara que hasta ese momento permanecía estática, situada en la parte trasera del coche. Corregida la posición de la cámara, la mujer sale del auto en busca de su marido y vemos al niño, casi autista, mirando para otro lado, y en profundidad de campo a los padres discutiendo. El director resolvió de una manera muy atractiva e interesante el problema de la cámara para poder conseguir este plano secuencia sin la necesidad de cortar y cambiar la posición, a la vez que resalta el dramatismo y ambigüedad de la escena. Distancias también se destaca por el trabajo de encuadre y elaboración de la imagen. La historia no tiene desenlace, el final queda abierto, pero no es importante, ya que el sentido llega por los detalles que componen la situación.

Germán González

Se puede ver:

5 de abril a las 20:15 en el Hoyts